sábado, 28 de abril de 2018

TONTOS Y RETONTOS - Por Benjamín Román Abram


Tontos y retontos
Por Benjamín Román Abram



En el año 2,800 d. C., Colosal con la magnífica cantidad de información que brindaba sobre el conocimiento humano rendía tributo a Cyclopaedia (1728), el gran logro del periodo de la Ilustración. También a la Encyclopédie (1751), a la Enciclopedia Británica (1768), a la fugaz Microsoft Encarta (1993), a Wikipedia (2001) que estuvo vigente casi doscientos años antes de que fuera sustituida, y a una larga lista de obras.
 Colosal nos sumergía en el saber. Como un acérrimo del mismo y, luego de activar el filtro binario, que evitaba que el interesado recibiera demasiada información y la reducía a ejemplos, ajustados a los intereses y necesidades de quien consultaba, pensé en la palabra “tonto”. Esto hizo que se presentará en mi mente, como si fuera un pensamiento, una película y a dos gobernantes.
Lo primero, lo podía haber esperado. Era sobre un popular filme de trama simple con el comediante canadiense Jim Carrey, en el que con el actor Jeff Daniels hacían de tontos hasta el absurdo, aunque provocaban bastantes calamidades realmente se sentían afortunados. Podría decirse que en el fondo era una obra sobre la amistad. Yo era un admirador del fenecido arte del cine, y la había visto en algún momento, incluso sabía que a esta taquillera obra le siguió años después una segunda parte que no gozó ni del favor del público y menos de la crítica. Estar presente, en esa especie de holograma mental, como un testigo mudo de las escenas definitivas era algo magnífico. Podría haber hecho lo mismo con el detrás de cámaras, pero ¿para qué romper el encanto?
El segundo concepto fue revelador. Antes tuve que asentir, simplemente haciendo puño, a una advertencia de la enciclopedia Colosal, acerca de que esta vez “tonto” se representaba como un sobrenombre despectivo con el que fueron conocidos dos gobernantes, pero que como todo en la vida era debatible y finalmente era el usuario el llamado a aceptarla, cuestionarla o investigar. A diferencia de la película, decidí no usar todos mis sentidos y solo oír la información.
 “Tonto y retonto”. Así fueron conocidos dos dictadores de Venezuela. Hugo Chávez Frías, que gobernó a partir de 1999 y su discípulo, Nicolás Maduro Moros que asumió el mando en 2013. Ambos destruyeron las instituciones democráticas de su país. Asimismo, luego de aplicar una política de izquierda radical, que jamás tuvo éxito en el mundo, sumieron a la nación en una crisis económica solo vivida en situaciones de guerra total. Los especialistas sostenían que Tonto y retonto se originó sobre todo por sus maneras, sus gestos, ideas sin fundamento, sus discursos grandilocuentes mediante los cuales insultaban desde personas notables hasta a las naciones progresistas del globo.
En el caso de Chávez, se mencionaba específicamente el macabro y vano desentierro que había ordenado de los restos del Libertador Simón Bolívar, sagrados para gran parte de Latinoamérica, con la excusa de investigar si la causa de su muerte fue la tuberculosis. También señalaban a los miles de expropiaciones que ordenó la que incluyó, para la risa de muchos, un bien que ya era propiedad del estado.
 En el caso de Maduro, subrayaba su extraña manera de comunicarse, ya que abundaba en el lapsu linguae y los errores de concordancia gramatical, disparates y testimonios como sus afirmaciones que podían considerarse esotéricas, como decir que en una pared de una excavación subterránea las grietas formaban la faz del fallecido Chávez. Hubo una más risible, y fue cuando proclamó la extraña reencarnación de su antecesor en un pajarito con el que intercambió silbidos, para finalmente, vía telepatía, sentir que era bendecido y aconsejado.
 La enciclopedia terminó indicando que la denominación, se hizo popular años después de la muerte de ambos, cuando Venezuela ya no existía en el mapa, y para referirse a cualquier binomio fatal.
Me entristecí ¿y si fuese peor de lo contado? Si la película tuvo una segunda parte olvidable, ¿Cómo sería con esos gobernantes? Me di cuenta, no eran solo ellos, eran miles de personas que dieron soporte a esos regímenes, contaminadas por la ideología sobre la razón, por la decadencia moral. Lo investigaría luego, por ahora pedí al piloto que acelerará la nave para llegar lo antes posible a la democrática Plutón, donde me esperaba una contienda electoral como candidato a la presidencia.


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